Conduce Perla Wilson
Reconocida oficialmente con el primer Premio Nacional de Derechos Humanos, Viviana Díaz repasó toda su trayectoria como luchadora, en un continuo que parte con la detención de su padre en 1976, pasa por la dictadura, la transición, el caso Pinochet, y la consolidación de un trabajo de memoria histórica que está dando frutos en el presente de la sociedad chilena.
"Ha habido un avance, porque 20 años atrás -cuando terminó la dictadura-, todavía muchos creían que eran los 'presuntos desaparecidos', nosotros los 'supuestos' familiares, y convencer a nuestros propios compatriotas de que habían detenidos desaparecidos ya era un logro importante en esa época", comentó.
En referencia al trabajo que desempeñaron los familiares de las víctimas, dijo que "no fue fácil, tuvimos que realizar huelgas de hambre, salidas a la calle, fuimos detenidas, tuvimos que encadenarnos en las rejas del Congreso, nos procesaron por Ley de Seguridad Interior del Estado", pero finalmente todo ese esfuerzo tuvo un impacto que superó los múltiples intentos por establecer desde el Estado la impunidad.
Transición "en la medida de lo posible"
"Uno pensaba que terminada la dictadura iba a haber una decisión de Gobierno de que aquí había que investigar los crímenes, los militares iban a ir a la cárcel, y el gobierno de transición de Patricio Aylwin fue mostrándonos que no era lo que nosotros habíamos esperado que sucediera", expresó.
Díaz manifestó que en su sentir "quedó tan grabado esto de que iba a haber justicia en la medida de lo posible. Ya con esa frase uno decía ¿cómo en la medida de lo posible? Y al final siempre se estaba pensando más en los represores que en las víctimas", señaló.
"Antes que llegara vi que Pinochet se levantaba"
Uno de los momentos que marcó la transición chilena y permitió abrir una ventana para la justicia fue el caso Pinochet, cuya detención por 503 días en Londres a partir del 14 de octubre de 1998, no hubiera sido posible sin el trabajo previo de las Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que envió a contar de 1996 la documentación a los juicios que se abrieron en Madrid.
Aunque el dictador retornó gracias a los acuerdos políticos, Díaz destaca que desde ese momento se empezó a investigar, aunque ella siempre supo que Pinochet no sería condenado.
"Lo que sucedió con el regreso de Pinochet uno ya la conocía. Meses antes un periodista me pregunta sobre qué pienso, y yo le dije: -si regresa a Chile y atraviesa la cordillera de los Andes, se va a levantar y va a caminar. Y yo vi esa imagen que después se dio. Yo vi esa imagen meses antes y para mí no era sorpresa, y sabía que aquí no lo iban a juzgar", recordó
Caso Zamudio
Durante su premiación el pasado 28 de marzo, Viviana Díaz dedicó algunas palabras de su discurso para expresar su pesar por la brutal agresión que terminó con la muerte del joven Daniel Zamudio, en lo que constituye uno de los pocos casos de crímenes de odio que ha logrado conmover a la sociedad chilena.
"En el fondo uno por todo lo que ha vivido, los derechos de las personas no pueden ser avasallados y menos porque la persona tenga una condición distinta. Y en el caso de Daniel Zamudio, lo que más me impactó fue la muerte que él tuvo, la forma de ensañarse de estas personas que participan de esta golpiza", y agregó que "hoy cuesta tanto sacar una ley que condene esos hechos, y eso es una responsabilidad de la sociedad chilena, de contribuir a buscar los mecanismos para evitar nuevos casos", enfatizó.
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